Desde luego, el CAC es un sitio idóneo para perderse y mirar al mundo, aunque tan sólo sea por unas horas, con una mirada distinta, limpia, inocente, primigenia, a la vez que crítica, comprometida, cercana y, ante todo, humana. Un lugar apropiado, en fin, para dejar a un lado la rutina incesante del hombre esclavo y recuperar el tiempo perdido del hombre libre, inspirador del elemento consustancial más relevante: el arte.
APOCALIPSIS
El Roto, denoado historietista madrileño cuya carrera le ha llevado a diarios tales como El Jueves, Diario 16 y en la actualidad, El País, inunda con sus brillantes ilustraciones las paredes de la galería malacitana con el objetivo de acercar la realidad humana al visitante. De una veracidad aplastante.